La pandemia del COVID-19 ha supuesto una conmoción que tendrá importantes consecuencias en los espacios de trabajo y en las relaciones laborales, según el informe “The future of global office demand”, elaborado por JLL.

A medida que su impacto económico se materialice en la actividad corporativa, las oficinas volverán a ser fundamentales aunque desempeñarán un papel distinto.

La flexibilidad para poder trabajar desde casa se integrará a la perfección en la vida laboral y beneficiará tanto a empleados como a empleadores. El énfasis en el bienestar y una cierta reducción de la densificación, junto con las mejoras para fomentar la interacción tan difícil de lograr desde casa, constituyen elementos que podrían cambiar y compensar los espacios de trabajo.

El incremento del teletrabajo no es sinónimo de una caída en la demanda. Elinforme identifica cuatro factores clave en la configuración de futuros espacios de oficina. Porque el espacio de las oficinas seguirá evolucionando y, como resultado de esta crisis, desempeñará un papel especialmente importente a la hora de impulsar el bienestar y la productividad en las empresas.